lunes, 1 de octubre de 2012

Liberalismo y nacionalismo

El liberalismo es una ideología que tiene sus bases y principios en la Ilustración, y  que propone una nueva forma de organización que afecta al terreno político, social y económico. 
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Dos burgueses.
El grupo social que mejor se identificó con esta  nueva ideología fue la burguesía, que aunque  inició su lucha por el cambio unida al resto de  elementos del Tercer Estado, con el tiempo acabó comprendiendo que sus intereses no coincidían con  los de las clases bajas, que pronto comenzaron a  tener sus propias ideas de cambio y  entraron en  conflicto con la ideología liberal.
La ideología liberal encuentra sus bases en Montesquieu y en la  independencia de las colonias americanas. Parte del hecho de que  no hay personas ni sistemas perfectos,  por lo que el Estado debe  basarse en la separación de los distintos poderes que ostenta  para que ninguna persona o institución pueda acumular un poder  excesivo y convertirse en tiranía.
Según la teoría liberal, el  Estado debe seguir una política de  mínima intervención, o laissez faire (en francés, «dejar hacer»). Esto se basa en la convicción de que cada individuo buscará lo mejor para sí mismo y  eso a la larga beneficia al conjunto de la sociedad, siendo la labor del Estado corregir  los casos en que esto último no se cumpla.
Portada de la Constitución de los Estados Unidos Mejicanos de 1824.
El liberalismo defiende una  organización política orientada hacia la libertad del  individuo. Esta libertad no depende de la  decisión del rey; porque  el titular último  del poder es el pueblo. Este poder, o soberanía popular, implica la limitación de la autoridad de los reyes mediante  Constituciones, en las cuales se establecen las garantías de los ciudadanos y la  división de los poderes, que nunca deben estar concentrados. 
Escena parlamentaria del Congreso de los Diputados a mediados del siglo XIX por el pintor Eugenio Lucas Velázquez
El derecho a legislar corresponde  únicamente a los  parlamentos y los  ciudadanos no están obligados a cumplir  más que lo que las leyes disponen,  conforme a la interpretación que de ellas  hacen los jueces independientes.
La libertad del individuo está  garantizada frente a cualquier abuso por  una serie de  derechos que se regulan en  las constituciones: integridad personal y familiar, libertad religiosa, protección de la  propiedad privada.  Muy importante  es  también la libertad de prensa, porque sólo a  través de una prensa libre se pueden expresar los partidos y decidir los ciudadanos entre  las diferentes opciones que se ofrecen.
“La autoridad del Estado debe tener el consentimiento de cada gobernado. No tiene más  derechos sobre mi persona y propiedad que los que yo le conceda. No habrá una nación  realmente libre hasta que el Estado reconozca al individuo como ente superior del que  deriva toda su autoridad, y le trate en consecuencia”.
Henry David Thoreau.
“La ley debe ser idéntica para todos, tanto para proteger como para castigar. Siendo  todos los ciudadanos iguales ante sus ojos, son igualmente admisibles a todas las  dignidades, puestos y empleos públicos, según su capacidad, y sin otra distinción que la  de sus virtudes y talentos”. 
Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano. Asamblea Nacional Francesa,  1789.
File:Defending the Polish banner at Chocim, by Juliusz Kossak, 1892.jpg
Pintura polaca de 1892 exaltando la defensa de la bandera durante la histórica batalla de Chocim (1621).  Obra del pintor Juliusz Kossak. Museo  del ejército polaco, Varsovia.
El nacionalismo
El nacionalismo es una ideología que hunde sus raíces en la Edad Media pero  que tiene su momento de esplendor en el siglo XIX. Si el liberalismo tiene como base la libertad de los individuos frente al Estado, el  nacionalismo aspira a la libertad de cada nación para organizar su propio  Estado y no depender de poderes externos. Desde este punto de vista,  una nación es un conjunto de personas que  comparten una misma lengua, una misma cultura, una historia común y  que, por lo tanto, debe tener derecho a constituirse en un estado unido (todos los  miembros de la nación deben pertenecer a él) e independiente (el estado nacional  no puede depender del estado de otra nación).
“Una nación es la asociación de todos los hombres que, agrupados por la lengua, por  ciertas condiciones geográficas o por el papel desempeñado en la historia, reconocen un  mismo principio y marchan, bajo el impulso de un derecho unificado, a la conquista de  un mismo objetivo definido. (...) La patria es, ante todo, la conciencia de la patria.”

Mazzini. ¿Qué es una nación?

En el  sistema político del Antiguo Régimen, las diferentes  monarquías  absolutistas e imperios estaban integrados por diversas naciones bajo la  autoridad de un mismo soberano. Pongamos el ejemplo de los reyes de España,  que habían integrado en su estado  un conglomerado de nacionalidades con  distintas lenguas, tradiciones y cultura: Castilla, Aragón, Cataluña, Flandes,  Nápoles... Otro ejemplo de estado plurinacional del siglo XIX es el Imperio
Austro-Húngaro.
Nacionalismos en el Imperio Austrihúngaro.
Cuando la ideología nacionalista se extienda por Europa,  cada pueblo que se  considera a sí mismo como una nación va a luchar por convertirse en estado  independiente, por liberarse del control de otros estados ajenos. La Revolución Francesa y el Imperio Napoleónico ayudaron a difundir por  Europa las ideas nacionalistas. Como recuerdas, el mapa de Europa fue alterado por Napoleón, que apoyó la creación de estados nacionales que fueran  aliados de Francia y restaran poder a los monarcas y emperadores que se le  oponían.
Con  la Restauración se  trató de volver al antiguo mapa de Europa y de  acabar con las ideas nacionalistas. Diversos pueblos que se consideraban a sí  mismos como nación fueron divididos y repartidos entre las potencias  vencedoras (Italia, por ejemplo) o incorporados a  estados supranacionales. Sin  embargo, el nacionalismo se extenderá pronto en esos territorios: los belgas aspirarán a separarse de Holanda; Polonia no quiso estar integrada en el Imperio  Ruso; los  checos y  húngaros rechazarán formar parte del Imperio Austríaco.
Durante la primera mitad del siglo XIX el nacionalismo fue un movimiento de  carácter liberal y avanzado, enfrentado a la Restauración y al Antiguo Régimen y promotor de movimientos de liberación nacional: Irlanda frente a G. Bretaña,  checos y húngaros frente al Imperio Austríaco, polacos frente al imperio ruso,  las colonias americanas frente a España.
A partir de la  segunda mitad del siglo XIX el nacionalismo  fue  transformándose en ciertos casos en una  ideología conservadora y  agresiva, que supeditaba la libertad y dignidad del individuo (características de la primera etapa) a los  intereses de grupos sociales que controlaban el poder. Desde entonces contribuyó a provocar conflictos que desembocaron en el siglo XX en  la Primera Guerra Mundial.
Según el objetivo que se persigue, podemos distinguir dos tipos de nacionalismos en el  siglo XIX.
Matanza de Quíos, de E. Delacroix 1824 Louvre, París
El nacionalismo separatista.
Es el que  pretende la independencia política de una nación que se encuentra integrada dentro de un estado mayor. Como ejemplos podrían considerarse la lucha de los griegos por separarse del Imperio Otomano,  de los checos por separarse del imperio austro-húngaro o de los polacos por separarse del imperio ruso.
File:Garibaldi--Entrée à Naples.jpg
Garibaldi entrando en Nápoles, 1860
El nacionalismo unificador.
Es el que pretende la unificación estatal de  poblaciones con características nacionales comunes que se reparten en distintos estados. Como ejemplos podrían considerarse los intentos de los nacionalistas italianos y alemanes por crear estados que unieran a sus respectivas naciones bajo un mismo gobierno.

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